22.7.06

desde dentro

balcón

...cera sobre baldocines burdeos...

...hacen que se produzca el feómeno de las gotas de agua apretando sus moléculas, se supone que esto se llama "tensión superficial", como me lo explicó la profesora de "Ciencias Naturales" alguna vez...

limpiando el balcón


Tareas de cuando el invierno es seco

4.7.06

Nuestra Señora del Refugio



SAGRADO CORAZÓN


La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, cuando se meditaba sobre el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació simbólicamente la Iglesia, el pueblo de Dios, o sea todos los creyentes, y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo. La devoción al Sagrado Corazón está por encima de otras devociones porque veneramos al mismo Corazón de Dios, Jesús, Dios hecho hombre. Pero fue Jesús mismo quien, en el siglo diecisiete, en el Monasterio de la Visitación de Paray-le-Monial, Francia, solicitó, a través de una humilde religiosa, monja visitandina, que se estableciera definitiva y específicamente la devoción a su Sacratísimo Corazón.

El 16 de junio de 1675 se le apareció Jesús y le mostró su Corazón a Margarita María de Alacoque, que estaba de rodillas ante el tabernáculo, el sagrario, la cajita en donde ese guardan las Ostias consagradas, el cuerpo de Cristo, o también llamado el Santísimo Sacramento. Su Corazón estaba rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior de su corazón, salía una cruz. Margarita escuchó a Nuestro Señor decir: "He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres no recibe nada más que ingratitud, irreverencia y desprecio, en este sacramento de amor ." Con estas palabras Nuestro Señor mismo nos dice en qué consiste la devoción a su Sagrado Corazón. La devoción en sí está dirigida a la persona de Nuestro Señor Jesucristo y a su amor no correspondido, representado por su Corazón. Dos, pues son los actos esenciales de esta devoción: amor y reparación. Amor, por lo mucho que Él nos ama. Reparación y desagravio, por las muchas injurias que recibe sobre todo en la Sagrada Eucaristía.

VENI SPONSA CHRISTI

Viernes 23 de Junio. Día del Sagrado Corazón de Jesús. Profesión Perpetua de una novicia en el 1er Monasterio de la Visitación de Santa María (Huérfanos 2341, entre Bulnes y Cumming)
Sor Francisca, hace voto de obediencia, pobreza y castidad, para siempre. Deja el velo blanco de novicia y le dan uno negro, sobre ese, sus compañeras le regalan una corona de flores blancas, que ponen en su cabeza velada, de negro, que simboliza la penitencia y el blanco de la pureza. Todas cantan En el Corazón de Jesús está mi nombre tatuado...

23.6.06

San Luis Gonzaga

El día de San Luis Gonzaga estaba leyendo la oración colecta y me dió un poco de risa. Resulta que dice así:
Señor, dispensador de los dones del cielo, que asociaste a san Luis Gonzaga la práctica de la penitencia en una vida de admirable pureza: concédenos por sus méritos y su intercesión la gracia de imitar su espíritu de penitencia ya que no hemos seguido el ejemplo de su vida inocente. Por...

18.6.06

Adoremus in aeternum Sanctissimum Sacramentum

La Procesión de Corpus Christi

Corpus Christi


Grabado de la fiesta de Corpus Christi en un devocionario que encontré en casa de Eliana, Villalemana.

13.6.06

Micaela Desmasiéres López de Dicastillo y Olmedo, vizcondesa de Jorbalán

Micaela, se dedicó a hacerse de amigas entre las prostituas de madrid y solo invitarlas a ir a aorar el Santísimo Sacramento, que es las ostia consagrada que se conserva en los Sagrarios o se expone en una custodia...

Joven aún, desprecia las galas y pasatiempos, dándose de lleno a la piedad y obras de misericordia. Precisamente este celo por el bien de sus semejantes fue el que la movió a fundar el Instituto de religiosas Adoratrices del Santísimo Sacramento. Como ya su nombre lo indica, sus religiosas imploran las misericordias del Señor por medio de la adoración perpetua a la Sagrada Eucaristía.

Víctima de su caridad, murió en Valencia, segada por el cólera, que contrajo en la asistencia voluntaria a los apestados (1865).

visite usted...


www.sanantoniodepadua.org

San Antonio se aburrió de predicar


entonces decidió que los peces eran mejores oyentes que los paduenses...

Si los hombres, a pesar de ser inteligentes, despreciaban su predicación, Dios intervenía para mostrarla digna de veneración, cumpliendo señales y prodigios por medio de animales sin de razón. Una vez en que algunos herejes, cerca de Padua, despreciaban y se burlaban de sus sermones, el Santo se dirigió a la orilla de un río, que corría por allí cerca, y dijo a los herejes para que toda la multitud lo oyera: "A partir del momento en que vosotros demostráis ser indignos de la palabra de Dios, aquí estoy, dirigiéndome a los peces, para confundir más abiertamente vuestra incredulidad".
Y con fervor de espíritu empezó a predicar a los peces, enumerándoles todos los dones concedidos por Dios: cómo los había creado, cómo les había asignado la pureza de las aguas y cuánta libertad les había concedido, y cómo los alimentaba sin que tuvieran que trabajar.
Mientras hablaba los peces empezaron a unirse y a acercarse a él, elevando sobre la superficie del agua la parte superior de su cuerpo y mirándolo atentamente, con la boca abierta. Mientras el Santo les habló, lo estuvieron escuchando muy atentos, como si fueran seres dotados de razón. No se alejaron del lugar hasta que recibieron su bendición.
Aquel que había hecho que los pájaros escucharan la predicación del santísimo padre Francisco, reunió a los peces y les hizo prestar atención a la predicación de su hijo, Antonio(Rigaldina 9,24-28).

san Antonio da pan a los pobres

Luego de esta fama es costumbre en Italia que en las panaderías haya una alcancía con una estatuita de San Antonio para los que quieran costear el pan que se le dá a los mendigos.

6.6.06

la estampa

por lo demás hoy es el día de este santo. fundador de los "Hermanos Maristas".

3.6.06

Dios en medio de la ciudad

Dios está en la ciudad y allí se le puede encontrar. La ciudad tiene ciertamente un poco de la fascinación de Babel y mil tentaciones que la llenan y que parece que constantemente pueden desviarnos del Señor. Pero en el desierto, también podemos ser tentados. En medio de las soledades podemos ser charlatanes y a la sombra de los claustros se puede ser muy mundano. Dios está en la ciudad y es preciso buscarle allí. A quien llama, él le abrirá. A quien pide, le dará. Y quien le busca, lo encontrará.
Yo me digo frecuentemente, después de haber oído desde hace años tantos testimonios sobre este tema, que la iglesia más grande es el metro. ¡Si se supieran todas las oraciones que por centenares de millares se recitan allí cada día, desde antes de la aurora hasta avanzada la noche! En el cielo nos sorprenderemos descubriendo a todos aquellos que en el metro, autobús, en el taxi y en los coches particulares, se han santificado desgranando las cuentas del rosario o rezando simplemente por los que les rodean.
A veces me gusta imaginarme a la ciudad, representándomela como Verlaine desde mi celda, "por encima del tejado". Allá, bajo nuestro ojos, alrededor de la catedral, todas esas iglesias, esas basílicas, esas capillas, esos oratorios, esos conventos, esos monasterios, esas mil y una lámparas de oración que arden y brillan invisiblemente a lo largo de los días y en medio de la noche... son otros tantos signos perceptibles de la Presencia de Dios.
Desde las maternidades a los velatorios, desde las camas de los hospitales a las celdas de los prisioneros, en los apartamentos ricos y en las buhardillas insalubres, en los despachos edificados en torres de cristal, en los subsuelos de los talleres en semioscuridad, en comercios y tiendas, por todas partes, unos labios balbucean su oración, unas manos se vuelven hacia el cielo, unas almas se elevan hacia Dios. Corazones que gritan, susurran, suspiran, cantan a Dios. ¿Cómo no lo encontramos en la ciudad si, abriendo los ojos, lo podemos encontrar en cada cruce del camino? Se alza en medio de las plazas. Corre a lo largo de las calles. Reside detrás de cada fachada y él mismo baña la ciudad entera de la luz de su Palabra y la llena del misterio de mil eucaristías.
Remontemos, pues, las aceras de nuestras ciudades. Está claro que si no prestamos atención, todo puede desviarnos de Dios. Pero todavía es más cierto que, si lo queremos, todo puede sernos ocasión para volvernos hacia él y encontrarlo de verdad. Aquí, una alabanza por este cruce de miradas puras, por este gesto de caridad percibido a medias, por la belleza contemplada de la arquitectura, la maravilla de esa proeza técnica. Más allá una súplica por ese rostro extenuado, ese cartel insultante, esa miseria que nos interroga, ese escaparate innoble o inútil de despilfarro o de sensualidad.
Necesitamos aprender a orar en la ciudad. Prolongar los murmullos y elevar los suspiros y los gritos hacia el cielo. Incluso inventar una nueva espiritualidad, como los Cistercienses lo hicieron en la vida rural, Teresa de Jesús en la vida del convento, Bruno en la soledad, Benito en el trabajo, la liturgia y la lectio... Pero no digamos que esto no se puede realizar. El evangelio nos dice que sí (Lc 24, 49). «Queridos compañeros en la fe –exclamaba el hermano Carlos Caretto dirigiéndose a los que habían escogido el desierto en la ciudad– sois los testigos de lo Invisible, los creyentes en el Dios único, los adoradores del Espíritu, los partidarios del Reino de los Cielos. Sois los que esperan en el desierto de la ciudad el regreso de Cristo, diciendo como los primeros cristianos: ¡Maranata! ¡Ven señor Jesús! Estos cristianos velan orando y su casa es un nuevo monasterio». Sí, Dios está en el corazón de las ciudades, podemos encontrarlo allí de verdad y siempre.
Pierre-Marie Delfieux, Fraternidad Monástica de Jerusalén.

El cielo es una ciudad


La ciudad representa uno de los lugares privilegiados para el encuentro del hombre con Dios : Dios mora en la ciudad y la ciudad está santificada por su presencia, consolada y regocijada por su Señor. §128 Como uno de los hechos más generalizados de nuestro tiempo es el fenómeno urbano, las grandes ciudades, una de la características esenciales de tu vocación, hoy, es vivir en la ciudad. §128 Levanta, en medio de la ciudad, los brazos de la alabanza y de intercesión. §130 ¿Deseas anticipar el cielo ? El cielo es una ciudad. §134