2.8.06

San Joaquín y Santa Ana (Protoevangelio de Santiago)

C

CAPÍTULO I

EL DOLOR DE JOAQUÍN

1.- Consta en las historias de las 12 tribus de Israel, que había un hombre llamado Joaquín, rico en extremo, el cual aportaba ofrendas dobles diciendo: El excedente de mi ofrenda será para todo el pueblo, y lo que ofrezca en expiación de mis faltas será para el Señor, a fin de que se me muestre propicio.

2.- Y habiendo llegado el gran día del Señor, los hijos de Israel aportaban sus ofrendas, y Rubén se puso ante Joaquín y le dijo: No te es lícito aportar tus ofrendas el primero, porque no has engendrado en Israel vástago de posterioridad.

3.- Y Joaquín se constrictó en gran medida y de dirigió a los archivos de las 12 tribus de Israel, diciéndose: Veré en los archivos de las 12 tribus si soy el único que no he engendrado vástagos en Israel, e hizo perquisiciones y halló que todos los justos habían procreado descendencia en Israel, más se acordó del patriarca Abrahán y de que Dios en sus días postrimeros le había dado por hijo a Isaac.

4.- Y Joaquín quedó muy afligido y no se presentó a su mujer sino que se retiró al desierto, y allí plantó su tienda, y ayunó 40 días y 40 noches diciendo entre si: No comeré, ni beberé, hasta que el Señor, mi Dios, me visite, y la oración será mi comida y mi bebida.

CAPÍTULO II

EL DOLOR DE ANA

1.- Y Ana, mujer de Joaquín se deshacía en lagrimas, y lamentaba su doble aflicción diciendo: Lloraré mi viudez y lloraré también mi esterilidad.

2.- Y habiendo llegado el gran día del Señor, Judith, su sierva le dijo: ¿Hasta cuando este abatimiento de tu corazón?, he aquí llegado el gran día del Señor en que no te es lícito llorar, más toma este velo que me ha dado el ama del servicio, y que yo no puedo ceñirme porque soy una sierva, y el tiene el signo real.

3.- Y Ana dijo: Apártate de mi lado que no pondré eso, por que el Señor me ha humillado en gran manera, acaso algún perverso te ha dado ese velo y tu vienes ha hacerme cómplice de su falta, y Judith respondió: Que mal podría desearte, pues el Señor ya te ha herido de esterilidad para que no des fruta a Israel.

4.- Y Ana sumamente afligida se despojó de sus vestidos de duelo, y se lavó la cabeza, se puso su traje nupcial, y hacia la hora de nona, bajó al jardín para pasearse y vio un laurel que colocó bajo su sombra y rogó al Señor diciendo: Dios de mis padres, bendíceme, y acoge mi plegaria, como bendijiste las entrañas de Sara y le distes a su hijo Isaac.

CAPÍTULO III

TRENOS DE ANA

1.- Y levantando los ojos al cielo vi un nido de gorriones, y lanzó un gemido diciéndose: Desventurada de mi, ¿quien me ha engendrado?, ¿que vientre me ha dado a luz?, ¿porqué me he convertido en objeto de maldición para los hijos de Israel?, ¿quien me ha ultrajado y expulsado con irrisión del templo del Señor?.

2.- Desventurada de mi, ¿a quien soy semejante?, no a los pájaros del cielo, porque aún los pájaros del cielo son fecundados ante ti, Señor.

3.- Desventurada de mi, ¿a quien soy semejante?, no a las bestias de la tierra, porque aún las bestias de la tierra son fecundadas ante ti Señor.

4.- Desventurada de mi, ¿a quien soy semejante?, no a estas aguas, porque aún estas aguas son fecundadas ante ti Señor.

5.- Desventurada de mi, ¿a quien soy semejante?, no a esta tierra, porque aún esta tierra produce frutos a su tiempo y te bendice, Señor.

CAPÍTULO IV

LA PROMESA DIVINA

1.- Y he aquí, que un ángel del Señor apareció y le dijo a Ana: Ana, el Señor ha escuchado y atendido tus suplicas, concebirás y parirás y se hablará de tu progenitura en toda la tierra, y Ana dijo: Tan cierto como el Señor, mi Dios, vive, si doy a luz un hijo, sea varón, sea hembra, lo llevaré como ofrenda al Señor mi Dios, y permanecerá al servicio todos los días de su vida.

2.- Y he aquí que dos mensajeros llegaron a ella diciéndole: Joaquín tu marido viene aquí con su rebaño porque un ángel del Señor ha descendido hasta el, diciéndole: Joaquín, Joaquín, el Señor Dios ha oído y aceptado tu ruego, sal de aquí porque tu mujer Ana concebirá en su seno.

3.- Y Joaquín salió, y llamó a sus pastores diciendo: Traedme 10 corderos inmacula, y serán para el Señor mi Dios, 12 terneros, y serán para los sacerdotes y para el consejo de los ancianos, y 100 cabritos, y serán para los pobres del pueblo.

4.- Y he aquí que Joaquín llegó con su rebaño, y Ana, que le esperaba en la puerta de su casa, viole venir, y corriendo hacia el le echó los brazos al cuello diciendo: Ahora conozco que el Señor mi Dios me ha colmado de bendiciones, porque era viuda, y ya no lo soy, estaba sin hijos y voy a concebir uno de mis entrañas, y Joaquín reposó en su hogar aquel primer día.

CAPÍTULO V

CONCEPCIÓN DE MARIA

1.- Y al día siguiente presentó sus ofrendas, diciendo entre si de esta manera: Si el Señor Dios me es propicio, me concederá ver el disco de oro del gran sacerdote, y una vez hubo presentado sus ofrendas, fijo su mirada en el disco del gran sacerdote cuando este subió al altar y no notó mancha alguna en si mismo, y Joaquín dijo: Ahora se que el Señor me es propicio y me ha perdonado todos mis pecados, y salió justificado del templo del Señor, y volvió a su casa.

2.- Y los meses de Ana se cumplieron y al 9º dio a luz, y pregunté a la partera: ¿Que he parido?, la partera contestó: Una niña, mi alma se ha glorificado en este día, y acostó a la niña en su cama y transcurridos los días legales Ana se lavó y dio el pecho a la niña y la llamó María.

CAPÍTULO VI

FIESTA DEL PRIMER AÑO

1.- Y la niña se fortificaba de día en día, y cuando tuvo 6 meses su madre la puso en el suelo para ver si mantenía en pie y la niña dio 7 pasos y luego avanzó hacia el regazo de su madre, que la levantó diciendo: Por la vida del Señor que no marcharás sobre el suelo hasta el día que te lleve al templo del altísimo, y estableció un santuario en su dormitorio que no dejaba tocar a las hijas de los hebreos que se conservaban sin mancilla y que entretenían a la niña con sus juegos.

2.- Y cuando la niña llegó a la edad de 1 año, Joaquín celebró un gran banquete, e invitó a el a los sacerdotes y a los escribas y al consejo de los ancianos y a todo el pueblo israelita, y presentó la niña a los sacerdotes y ellos la bendijeron diciendo: Dios de nuestros padres, bendice a esta niña, dale un nombre que se repita siglos y siglos a través de las generaciones, y el pueblo dijo: Así sea, así sea, y Joaquín la presentó a los príncipes de los sacerdotes, y ellos la bendijeron, diciendo: Dios de las alturas dirige tu mirada a esta niña y dale una bendición suprema.

3.- Y su madre la llevó al santuario de su dormitorio y le dio el pecho, y Ana entonó un cántico al Señor Dios, diciendo: Elevare un himno al Señor mi Dios, porque me ha visitado y a alejado de mi los ultrajes de mis enemigos, y me ha dado fruto de su justicia, a la vez uno y múltiple ante el, ¿quien anunciará a los hijos de Rubén que Ana amamanta a un hijo?, sabed, sabed, vosotros las 12 tribus de Israel que Ana amamanta a un hijo, y dejó reposando a la niña en el santuario de su dormitorio y salió y sirvió a los invitados y terminado el convite, todos salieron llenos de júbilo y glorificando al Dios de Israel.

CAPÍTULO VII

CONSAGRACIÓN DE MARÍA EN EL TEMPLO

1.- Y los meses se sucedían para la niña, llegó a la edad de 2 años, Joaquín dijo: Llevémosla al templo del Señor para cumplir la promesa que le hemos hecho, no sea que nos la reclame y rechace nuestra ofrenda, y Ana respondió: Esperemos al tercer año, a fin de que la niña no nos eche de menos, y Joaquín repuso: Esperemos.

2.- Y cuando la niña llegó a la edad de 3 años, Joaquín dijo: Llamad a las hijas de los hebreos que estén sin mancilla y que tome cada cual una lámpara, y que esta lámpara se encienda para que la niña no vuelva atrás y para que su corazón no se fije en nada que es de fuera del templo del Señor, y ellos hicieron los que se les mandaba, hasta el momento en que subieron al templo del Señor, y el gran sacerdote recibió a la niña, y abrazándola la bendijo y exclamó: El Señor a glorificado tu nombre en todas las generaciones y en ti hasta el último día, el Señor hará ver la redención por él concedida a los hijos de Israel.

3.- He hizo sentarse a la niña en la tercera grada del altar y el Señor envió su gracia sobre ella, y ella danzó sobre sus pies y toda la casa de Israel la amó.

Homenaje atrasado a Santa Ana


Santa Ana abuela de Cristo,
Madre de la Madre de Dios,
Por tu grande dicha
Ten nos compasión.
Vuelve tus miradas
A nuestro dolor;
Enjuga mi llanto,
Calma mi aflicción.
¡Ay mi Señora Santa Ana!
Con tan bello don naciste
Que a quien sus penas te cuenta
Tú siempre lo socorriste.
Aquí postrado a tus plantas
Socorro vengo a pedirte:
Mírame con compasión
Por el gozo que tuviste
Cuando a la Virgen María
Entre tus brazos tuviste.
Eres Abuela de Dios,
Consoladora de tristes;
Consuélame por tus penas,
Que tan grandes las tuvisteis.

el perdón de Asís


CONDICIONES PARA GANAR LA INDULGENCIA PLENARIA DEL PERDÓN DE ASÍS (para sí mismo o por los difuntos)


o Confesión sacramental para estar en gracia de Dios (ocho días antes o después);
o Participación en la Misa y Comunión eucarística;
o Visita a la iglesia de la Porciúncula, donde se renueva la profesión de fe, mediante la oración del CREDO, para afirmar la propia identidad cristiana;
o La oración del PADRE NUESTRO, para afirmar la propia dignidad de hijos de Dios recibida en el Bautismo;
o Una oración según las intenciones del Papa, para afirmar la propria pertenencia a la Iglesia, cuyo fundamento y centro visibile de unidad es el Romano Pontífice.

LA INDULGENCIA


Los pecados no sólo des
truyen o lastiman la comunión con Dios, sino que también comprometen el equilibrio interior de la persona y su ordenada relación con las criaturas.
Para una curación total no sólo se necesita el arrepentimiento y el perdón de las culpas, sino también una reparación del desorden provocado, que normalmente sigue existiendo. En este empeño de purificación el penitente no está solo. Se encuentra inserto en un misterio de solidaridad en virtud del cual la santidad de Cristo y de los santos le ayuda también a él. Dios le comunica las gracias merecidas por otros con el inmenso valor de su existencia, a fin de hacer más rápida y eficaz su reparación.
La Iglesia siempre ha exhortado a los fieles a ofrecer oraciones, buenas obras y sufrimientos como intercesión por los
pecadores y sufragio por los difuntos. En los primeros siglos los obispos reducían a los penitentes la duración y el rigor
de la penitencia pública por la intercesión de los testigos de la fe que sobrevivían a los suplicios. Progresivamente se ha acrecentado la conciencia de que el poder de atar y desatar recibido del Señor incluye la facultad de librar a los penitentes también de los residuos dejados por los pecados ya perdonados, aplicándoles los méritos de Cristo y de los santos, de modo que obtengan lograda de una ferviente caridad. Los pastores conceden tal beneficio a quien tiene las debidas disposiciones interiores y cumple algunos actos prescritos. Su intervención en el camino penitencial es la concesión de la indulgencia.
C.E.I. Catequismo de adultos, n. 710

ante el Papa


Y Francisco se presentó de inmediato al Pontífice Honorio III que en aquellos días se encontraba en Perusa, y con candor le contó la visión que había tenido.
El Papa lo escuchó con atención y después de algunas objeciones, le dio su aprobación. Luego dijo: "¿Cuántos años de indulgencia quie-
res?". Francisco al punto le respondió: "Padre Santo, no pido años, sino almas!". Y se dirigió feliz hacia la puerta, pero el Pontífice lo llamó de nuevo: "Cómo, ¿no quieres ningún documento?". Y Francisco le di-
jo: "¡Santo Padre, me basta su palabra!".
"Si esta indulgencia es obra de Dios, Él verá cómo dar a conocer su obra; yo no necesito ningún documento; el papel debe ser la Santísima Virgen María, Cristo el notario y los Ángeles los testigos". Y algunos días después, junto con los Obispos de la Umbría, dijo con lágrimas al pueblo reunido en la Porciúncula: "¡Hermanos míos, quiero mandaros a todos al Paraíso!".

CÓMO SAN FRANCISCO PIDIÓ Y OBTUVO LA INDULGENCIA DEL PERDÓN


Una noche del año 1216, Francisco estaba en oración y contemplación en la iglesita de la Porciúncula, cuando de improviso la iglesita se llenó de una vivísima luz, y Francisco vio sobre el altar a Cristo revestido de luz y a su derecha a su Madre Santísima, rodeados de una multitud de Ángeles. Francisco con el rostro en tierra adoró a su Señor en silencio.
Ellos le preguntaron entonces qué deseaba para la salvación de las almas. La respuesta de Francisco fue inmediata: "Santísimo Padre, aunque yo soy un pobre pecador, te ruego que a todos los que, arrepentidos de sus pecados y confesados, vengan a visitar esta iglesia, les concedas amplio y generoso perdón, con una completa remisión de todas las culpas".

"Lo que pides, Hermano Francisco, es grande - le dijo el Señor -, pero de mayores cosas eres digno, y mayores tendrás. POR LO TANTO, ACCEDO A TU PETICIÓN, pero con la condición de que pidas de mi parte a mi vicario en la tierra esta indulgencia".

Porciúncula - PORZIUNCOLA


La capilla, de antiquísima construcción, venerada por las apariciones de los espíritus celestiales, pertenecía a los monjes Benedictinos del Subasio que llamaban "Pontiuncula" (es decir, pequena porción) a la más pequeña propiedad del monasterio en la cual estaba. En seguida el nombre de la tierra pasó a designar la iglesita misma. Habiendo quedado en abandono por mucho tiempo, fue restaurada por San Francisco quien comprendió aquí claramente su vocación y fundó la Orden de los Frailes Menores (1209), "fijando aquí su morada, dice S. Buenaventura, por la reverencia que tenía hacia los Angeles y por su amor entrañable a la Madre de Cristo a quien estaba dedicada la iglesita". Obtuvo de los Benedictinos como don el lugar y la capilla, para hacer el centro de su nueva institución. El 28 de marzo de 1211 Clara de Favarone de Offreduccio, recibió en esta capilla de manos del santo el habito franciscano, iniciando la Orden de las Damas Pobres (Clarisas). En 1216, en una visión, Francisco obtuvo de Jesús mismo la indulgencia del Perdón de Asís que fue aprobada por el papa Inocencio III, lucrable una sola vez, los días 2 y 15 de agosto y 4 de octubre y otra vez en cualquier día del año cumpliendo las condiciones indicadas en la página 11. En la Porciúncula, que fue y es el centro del franciscanismo, San Francisco reunía cada año a sus frailes en Capítulo (reuniones generales) para discutir la Regla y para que se encendieran en nuevo fervor. Es célebre el "Capítulo de las Esteras", al cual concurrieron más de cinco mil frailes(1221).

lnterior de la Porciúncula

El interior de la Porciúncula conserva toda la frescura de la primitiva austeridad franciscana. Las piedras, rústicamente cuadradas, parecen recordar la mano inexperta del joven restaurador Francisco. Pero en sus reflejos lucientes hay casi el eco de la plegaria incesante que desde siglos se eleva desde esta "pequeña porción" de la tierra. Millones y millones de almas han atravesado esta "puerta de videa eterna" y se han postrado aquí para volver a hallar la paz y el perdón en la gran Indulgencia.
Las condiciones para obtener el "Perdón" son las prescritas para todas las indulgencias plenarias, o sea:
1) Visita al Santuario rezando un Padre nuestro y un Credo;

2) Confesión sacramental y Sagrada Comunión;

3) Una oración por las intenciones del Sumo Pontífice, por ejemplo un Padre nuestro y Avemaria.

El gran cuadro de Prete Hilario

La pintura del gran cuadro sobre el altar es de Prete Hilario de Viterbo (1393). Al centro , Anunciación del ángel a Maria, alrededor, (de derecha hacia abajo) Milagro de las Rosas, Concesión, aprobación y publicación de la célebre indulgencia. Notable, en alto, el momento de la aparición de Jesús y la Virgen al santo, que implora de rodillas el gran privilegio. En la Porciúncula, además de las fiestas del Perdón, de la Asunción, de San Francisco, de la Inmaculada y de tantas otras solemnidades que atraen masas ingentes de fieles, se celebra con especial solemnidad la Jornada de oraciones por los devotos del Santuario, el 25 de marzo (en esta circunstancia desde todo el mundo llegan Cartas a Nuestra Senora de los Angeles); y la Jornada para commemorar los devotos difuntos, el segundo domingo de noviembre.

30.7.06

no está allí


El Viernes pasado venía rezando las vísperas en la calle y me sorprendió esta lectura, con esta imágen de la calle.

Si voy al oriente,
no está allí,
si hacia el occidente,
no lo diviso,
si me vuelvo al norte,
no lo descubro,
si hacia el sur,
tampoco lo veo.
Sin embargo,
Él conoce el camino que sigo.
Job 23, 8 - 10 a

29.7.06

Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte


El evangelio de hoy dice:
Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra. Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude". Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada".
Lucas 10, 32-42.
Marta, era hermana de Lázaro y se supone que de una María, que podría haber sido la Magdalena, la misma de la que ha hablado los del "Código da Vinci".A veces se le representa sosteniendo en sus manos la Biblia y una calavera símbolo del milagro que Jesucristo hizo con su hermano: "resucitarlo después de cuatro días sepultado". Marta era una "Santa", creyente en Dios, y la cual acompañó y presenció con sus tristes lamentos y abundantes lágrimas el dolor de la Virgen María, al ver a su Hijo muerto en sus brazos. También concurrió con María Magdalena y otras piadosas a rendir al cadáver de Jesús los últimos honores dándole decente sepultura con la mayor veneración. Marta habría visto a Cristo después de su resurrección, y luego la venida del Espíritu Santo del cual recibió sus dones en el Cenáculo. Santa Marta fue perseguida por los judíos y desterrada con sus hermanos, metidos en un navío sin mástiles, timón ni aparejo alguno, expuestos al arbitrio de los vientos y olas del mar, les parecía ser el mejor medio para deshacerse de ellos, ya que Lázaro era milagro visible de Aquel a quien ellos habían matado. Santa Marta y sus hermanos llegaron al puerto de Marsella donde predicaron su fe, pero movida por las lágrimas de Tarascón y pueblos de alrededor, los libró del monstruoso dragón que estaba devorando a un hombre. Agradeciendo su hazaña construyeron un monasterio. Santa Marta murió el día que Jesús le reveló, después de una lenta calentura.

27.7.06

lirios



desde arriba...


y un poco desenfocados...

ya abiertos



lirio en botón




Desde botón hasta que se abre es todo un "proceso", depende d ela temperatura su rapidez.

22.7.06

¡...cielos...!



revueltos...

los geranios

A mí me gustan los rojos – rojos. Como los que había en Mehuín. Con ellos jugamos a la ensalada y esa es la asociación del característico olor. Igual, me da curiosidad el color que tienen estos, tan fuerte, como vibrante.

vista de la Inmaculada del San Cristóbal

a los geranios les dicen cardenales...


aunque se supone que tendrán alguna familiaridad... estos estaban cuando llegué pero florecieron en pleno invierno, después de la sequía, como en Mehuín. Los otros son lirios blancos, que se supone florecen hacia finales de Septiembre. Una funda de almohada en lona blanca trata de secarse.

desde dentro

balcón

...cera sobre baldocines burdeos...

...hacen que se produzca el feómeno de las gotas de agua apretando sus moléculas, se supone que esto se llama "tensión superficial", como me lo explicó la profesora de "Ciencias Naturales" alguna vez...

limpiando el balcón


Tareas de cuando el invierno es seco

4.7.06

Nuestra Señora del Refugio



SAGRADO CORAZÓN


La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, cuando se meditaba sobre el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació simbólicamente la Iglesia, el pueblo de Dios, o sea todos los creyentes, y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo. La devoción al Sagrado Corazón está por encima de otras devociones porque veneramos al mismo Corazón de Dios, Jesús, Dios hecho hombre. Pero fue Jesús mismo quien, en el siglo diecisiete, en el Monasterio de la Visitación de Paray-le-Monial, Francia, solicitó, a través de una humilde religiosa, monja visitandina, que se estableciera definitiva y específicamente la devoción a su Sacratísimo Corazón.

El 16 de junio de 1675 se le apareció Jesús y le mostró su Corazón a Margarita María de Alacoque, que estaba de rodillas ante el tabernáculo, el sagrario, la cajita en donde ese guardan las Ostias consagradas, el cuerpo de Cristo, o también llamado el Santísimo Sacramento. Su Corazón estaba rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior de su corazón, salía una cruz. Margarita escuchó a Nuestro Señor decir: "He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres no recibe nada más que ingratitud, irreverencia y desprecio, en este sacramento de amor ." Con estas palabras Nuestro Señor mismo nos dice en qué consiste la devoción a su Sagrado Corazón. La devoción en sí está dirigida a la persona de Nuestro Señor Jesucristo y a su amor no correspondido, representado por su Corazón. Dos, pues son los actos esenciales de esta devoción: amor y reparación. Amor, por lo mucho que Él nos ama. Reparación y desagravio, por las muchas injurias que recibe sobre todo en la Sagrada Eucaristía.

VENI SPONSA CHRISTI

Viernes 23 de Junio. Día del Sagrado Corazón de Jesús. Profesión Perpetua de una novicia en el 1er Monasterio de la Visitación de Santa María (Huérfanos 2341, entre Bulnes y Cumming)
Sor Francisca, hace voto de obediencia, pobreza y castidad, para siempre. Deja el velo blanco de novicia y le dan uno negro, sobre ese, sus compañeras le regalan una corona de flores blancas, que ponen en su cabeza velada, de negro, que simboliza la penitencia y el blanco de la pureza. Todas cantan En el Corazón de Jesús está mi nombre tatuado...

23.6.06

San Luis Gonzaga

El día de San Luis Gonzaga estaba leyendo la oración colecta y me dió un poco de risa. Resulta que dice así:
Señor, dispensador de los dones del cielo, que asociaste a san Luis Gonzaga la práctica de la penitencia en una vida de admirable pureza: concédenos por sus méritos y su intercesión la gracia de imitar su espíritu de penitencia ya que no hemos seguido el ejemplo de su vida inocente. Por...

18.6.06

Adoremus in aeternum Sanctissimum Sacramentum

La Procesión de Corpus Christi

Corpus Christi


Grabado de la fiesta de Corpus Christi en un devocionario que encontré en casa de Eliana, Villalemana.

13.6.06

Micaela Desmasiéres López de Dicastillo y Olmedo, vizcondesa de Jorbalán

Micaela, se dedicó a hacerse de amigas entre las prostituas de madrid y solo invitarlas a ir a aorar el Santísimo Sacramento, que es las ostia consagrada que se conserva en los Sagrarios o se expone en una custodia...

Joven aún, desprecia las galas y pasatiempos, dándose de lleno a la piedad y obras de misericordia. Precisamente este celo por el bien de sus semejantes fue el que la movió a fundar el Instituto de religiosas Adoratrices del Santísimo Sacramento. Como ya su nombre lo indica, sus religiosas imploran las misericordias del Señor por medio de la adoración perpetua a la Sagrada Eucaristía.

Víctima de su caridad, murió en Valencia, segada por el cólera, que contrajo en la asistencia voluntaria a los apestados (1865).

visite usted...


www.sanantoniodepadua.org

San Antonio se aburrió de predicar


entonces decidió que los peces eran mejores oyentes que los paduenses...

Si los hombres, a pesar de ser inteligentes, despreciaban su predicación, Dios intervenía para mostrarla digna de veneración, cumpliendo señales y prodigios por medio de animales sin de razón. Una vez en que algunos herejes, cerca de Padua, despreciaban y se burlaban de sus sermones, el Santo se dirigió a la orilla de un río, que corría por allí cerca, y dijo a los herejes para que toda la multitud lo oyera: "A partir del momento en que vosotros demostráis ser indignos de la palabra de Dios, aquí estoy, dirigiéndome a los peces, para confundir más abiertamente vuestra incredulidad".
Y con fervor de espíritu empezó a predicar a los peces, enumerándoles todos los dones concedidos por Dios: cómo los había creado, cómo les había asignado la pureza de las aguas y cuánta libertad les había concedido, y cómo los alimentaba sin que tuvieran que trabajar.
Mientras hablaba los peces empezaron a unirse y a acercarse a él, elevando sobre la superficie del agua la parte superior de su cuerpo y mirándolo atentamente, con la boca abierta. Mientras el Santo les habló, lo estuvieron escuchando muy atentos, como si fueran seres dotados de razón. No se alejaron del lugar hasta que recibieron su bendición.
Aquel que había hecho que los pájaros escucharan la predicación del santísimo padre Francisco, reunió a los peces y les hizo prestar atención a la predicación de su hijo, Antonio(Rigaldina 9,24-28).

san Antonio da pan a los pobres

Luego de esta fama es costumbre en Italia que en las panaderías haya una alcancía con una estatuita de San Antonio para los que quieran costear el pan que se le dá a los mendigos.

6.6.06

la estampa

por lo demás hoy es el día de este santo. fundador de los "Hermanos Maristas".

3.6.06

Dios en medio de la ciudad

Dios está en la ciudad y allí se le puede encontrar. La ciudad tiene ciertamente un poco de la fascinación de Babel y mil tentaciones que la llenan y que parece que constantemente pueden desviarnos del Señor. Pero en el desierto, también podemos ser tentados. En medio de las soledades podemos ser charlatanes y a la sombra de los claustros se puede ser muy mundano. Dios está en la ciudad y es preciso buscarle allí. A quien llama, él le abrirá. A quien pide, le dará. Y quien le busca, lo encontrará.
Yo me digo frecuentemente, después de haber oído desde hace años tantos testimonios sobre este tema, que la iglesia más grande es el metro. ¡Si se supieran todas las oraciones que por centenares de millares se recitan allí cada día, desde antes de la aurora hasta avanzada la noche! En el cielo nos sorprenderemos descubriendo a todos aquellos que en el metro, autobús, en el taxi y en los coches particulares, se han santificado desgranando las cuentas del rosario o rezando simplemente por los que les rodean.
A veces me gusta imaginarme a la ciudad, representándomela como Verlaine desde mi celda, "por encima del tejado". Allá, bajo nuestro ojos, alrededor de la catedral, todas esas iglesias, esas basílicas, esas capillas, esos oratorios, esos conventos, esos monasterios, esas mil y una lámparas de oración que arden y brillan invisiblemente a lo largo de los días y en medio de la noche... son otros tantos signos perceptibles de la Presencia de Dios.
Desde las maternidades a los velatorios, desde las camas de los hospitales a las celdas de los prisioneros, en los apartamentos ricos y en las buhardillas insalubres, en los despachos edificados en torres de cristal, en los subsuelos de los talleres en semioscuridad, en comercios y tiendas, por todas partes, unos labios balbucean su oración, unas manos se vuelven hacia el cielo, unas almas se elevan hacia Dios. Corazones que gritan, susurran, suspiran, cantan a Dios. ¿Cómo no lo encontramos en la ciudad si, abriendo los ojos, lo podemos encontrar en cada cruce del camino? Se alza en medio de las plazas. Corre a lo largo de las calles. Reside detrás de cada fachada y él mismo baña la ciudad entera de la luz de su Palabra y la llena del misterio de mil eucaristías.
Remontemos, pues, las aceras de nuestras ciudades. Está claro que si no prestamos atención, todo puede desviarnos de Dios. Pero todavía es más cierto que, si lo queremos, todo puede sernos ocasión para volvernos hacia él y encontrarlo de verdad. Aquí, una alabanza por este cruce de miradas puras, por este gesto de caridad percibido a medias, por la belleza contemplada de la arquitectura, la maravilla de esa proeza técnica. Más allá una súplica por ese rostro extenuado, ese cartel insultante, esa miseria que nos interroga, ese escaparate innoble o inútil de despilfarro o de sensualidad.
Necesitamos aprender a orar en la ciudad. Prolongar los murmullos y elevar los suspiros y los gritos hacia el cielo. Incluso inventar una nueva espiritualidad, como los Cistercienses lo hicieron en la vida rural, Teresa de Jesús en la vida del convento, Bruno en la soledad, Benito en el trabajo, la liturgia y la lectio... Pero no digamos que esto no se puede realizar. El evangelio nos dice que sí (Lc 24, 49). «Queridos compañeros en la fe –exclamaba el hermano Carlos Caretto dirigiéndose a los que habían escogido el desierto en la ciudad– sois los testigos de lo Invisible, los creyentes en el Dios único, los adoradores del Espíritu, los partidarios del Reino de los Cielos. Sois los que esperan en el desierto de la ciudad el regreso de Cristo, diciendo como los primeros cristianos: ¡Maranata! ¡Ven señor Jesús! Estos cristianos velan orando y su casa es un nuevo monasterio». Sí, Dios está en el corazón de las ciudades, podemos encontrarlo allí de verdad y siempre.
Pierre-Marie Delfieux, Fraternidad Monástica de Jerusalén.

El cielo es una ciudad


La ciudad representa uno de los lugares privilegiados para el encuentro del hombre con Dios : Dios mora en la ciudad y la ciudad está santificada por su presencia, consolada y regocijada por su Señor. §128 Como uno de los hechos más generalizados de nuestro tiempo es el fenómeno urbano, las grandes ciudades, una de la características esenciales de tu vocación, hoy, es vivir en la ciudad. §128 Levanta, en medio de la ciudad, los brazos de la alabanza y de intercesión. §130 ¿Deseas anticipar el cielo ? El cielo es una ciudad. §134